Una mirada gesta
un color.
Un gesto también
mira por debajo
de lo intraducible.
Las horas pasan,
pero a no pesan
las miradas: encienden
miradas galácticas, amaneceres.
Al cabo del encuentro
reunir las miradas,
vista de colores,
imán de recuerdos
este caudal que se avecina
contra el deseo más próximo.
Si acaso besar sea el remedio
pero siempre, una mirada empuja
un color, una sonrisa, la luz de unos ojos.


