En mi adolescencia visité exposiciones museográficas de arte, historia, arqueología, entre otras en la Ciudad de México, Xalapa, Puebla, de la mano de mi madre. Conocí a Mathías Goeritz, conocí a René Magritte, conocí a Gustav Klimt, pero también me fasciné por Modigliani, por Klee, entre otros. Cuando visité Corea del Sur en 2002 tuve la importante visita al Museo de Arte de Seul donde presencié una grandiosa exposición de arte contemporáneo. Poco tiempo después dejé de visitar esos recintos museográficos, aunque después también estuve en exposiciones del artista mexicano Sebastián, Leonora Carrington y alguno más en la Pinacoteca de Xalapa.
La primera ponencia que presenté en un congreso de estudiantes de antropología en 2001 tenía una gran relación con el arte pues buscaba afirmar que en las formas artísticas prevalece el simbolismo y es posible conocer una cultura por sus formas artísticas. El arte ha estado presente a lo largo de mi vida en todas las formas posibles, salvo el cine aunque es una historia particular. Sin duda, música, teatro, danza, pintura, escultura, son parte de mi acervo cultural y me han formado de muchas maneras. No soy un conocedor, pero sí una persona interesada en este campo del hacer humano.


