Con un poquito de nadie
de nada
lleno y satisfecho
en este vacío
soy prófugo del amor.
Un poquito de nadie
de nada
conforma el camino
del monasterio
en el cual resido.
Poco menos que cualquiera
poco más que ninguno,
nadie ni nada
me abriga, solo tal vez
la certeza
del alivio del desconsuelo.


