Cuando la vida te niega todo
parece que no hay salida
pero en la dificultad radica
el esforzarse extraordinario.
Si todo parece negado
hay algo que pervive
amar, sonreír, perseverar.
La dificultad enseña a resistir
y consistir en la tenacidad para la vida.
Los fracasos enseñan el éxito
y el éxito no es sinónimo de poder
sino de combatir con precisión
de gota de agua el silencio oscuro
de la tristeza, la depresión y el dolor.
No hay porqué sentir autocompasión
sino mantener el paso firme,
no hay porqué doblegarse y renunciar,
sino aceptar y rendir los deseos personales
a una voluntad más fuerte
que por más dura que sea la vida
te acompaña y te alienta,
como el rayo de luz calienta
después de la tormenta
las hojas de los rosales y las gardenias.
El fracaso enseña el éxito
y todos tus éxitos son sucesos
no procesos, son finales, no comienzos,
porque al final la vida es caerse y levantarse
todas las veces hasta el último aliento.
No desistas, no te dejes doblegar por la oscuridad,
ríe, llora, ama, sueña, anhela en la dificultad
porque no sabes en qué momento
alguien llamado Dios se acerque y vuelva realidad
lo que ni siquiera algún día pudiste imaginar.

GERHARD #RICHTER (German, b. 1932) – Bouquet (P3), 2014