El círculo de la vida no es dolor
es la media luna de tu sonrisa.
El triángulo de la vida no es engaño
es la pirámide que sube de tus ojos
a tu intuición y entendimiento.
El rectángulo de tu vida no es una pantalla
es tu tórax que encierra tu respiración y corazón.
El cuadrado de tu vida no es la monotonía
es el ki de tu voluntad que emana de tu vientre.
Todo eso son los colores que dibujan una hoja verde,
el pasto y el vuelo de un ave,
el horizonte inalcanzable, el sol radiante,
la luna llena y menguante,
la rectitud de un árbol y la curva de un lago.
Todo eso está en ti, jamás lo dudes,
porque la geometría de la esperanza
es universal y divina, yace en todo
incluso cuando no puedas percibirla.
Desde que el universo comenzó a moverse
jamás ha dejado de hacerlo,
como tu sangre en ti desde mucho antes
de que nacieras o fueras concebido.
Todo es temporal, todo es transitorio,
todo pasa, todo fluye, todo es inaprehensible,
pero en el ínterin del movimiento
podemos captar y percibir algo que es la magia
misma de vivir: la geometría de la esperanza.


