Gemir de placer con alguien
puede ser una trampa.
Escalar el placer hasta el sufrimiento
puede ser una trampa.
Extraviarse en la creencia
de ser infinitos
puede ser una trampa.
Tú mismo puedes ser tu propia trampa.
No corras a la trampa,
dos formas hay de locura
la perdición y la genialidad,
encuentra el equilibrio en todo:
lo que se nombra no existe
lo que se hace habita la realidad.
Actúa sin actuar,
construye tu consciencia
no corras a la trampa,
podría ser que no haya salida del laberinto.
No siempre se puede volver a casa,
habita tu armonía y cultiva tu paz.
La trampa es también
ser fanático de los placeres.


