Incierta la vida
que el destino
esfuma contra el espejo
de los años y el silencio.
Inciertos los riesgos
siempre presencia
para quebrar lo vital.
Incierto el camino
más que la meta
como sol en el horizonte
esfumándose también:
luz y verdad perpetua.
Inciertas las estrellas
que nos rigen y gobiernan.
Incerteza siempre
de lo que llega y se va.
Pero en esa incertidumbre
los círculos de las sonrisas
hacen su aparición.
Orbita a la alegría
el cenit y el horizonte
de nuevos amaneceres.
Orbita a la alegría
la redondez de un beso ruidosamente
silencioso, el esbelto brillo
de los ojos, el dolor quebradizo
por la esperanza y la sonrisa
el llanto de bondad y dicha
de lo indeciblemente hermoso
que es la vida. Orbita a la alegría
el círculo perpetuo
del benefactor acto
de la gratitud, la misericordia
y la compasión de un nuevo amanecer.


