Saben bien que no hay peor silencio
que el fanatismo. Para la diversión
siempre priorizarla. Saber es otra cosa.
Todas las fronteras existentes
dividen lo que debiera estar integrado.
Circo es todo este fanatismo
interpretado como nacionalismos
falsos, desbordados y descontrolados.
Locura, éxtasis, embriaguez, la demencia
del entretenimiento a costa
de todos los asesinados de hoy: fratricidio milenario
que nadie ni nada podrá modificar.
Circo de fronteras con la expectativa
de una justicia neutra que siempre es y será
tendenciosa, fabricada y artificial.
Jamás y nunca la dignidad humana,
hoy solo el festejo y el hurto
de la maquinaria idolátrica.


