Una sístole de calma
cuando en la paranoia
lo único inexistente
es la calma.
Una diástole de esperanza
cuando en el odio
lo único que no hay es esperanza.
Como el latido en nuestro cuerpo
ola de mar amar
un ir y venir incesante
memoria del origen de la vida.
Como la sal de las lágrimas
agua salada pero de mar amar.
Como la constancia
en la ascensión del vuelo de las aves
y las profundidades oscuras
igual a nosotros la ola de mar,
oscuros nuestros adentros,
cuando los ojos se cierran,
constantes nuestra respiración y sueños.
Un ritmo que no cesa, sin desaparecer
como el sol y la luna, como la luz
que no esconde nada malo,
como la memoria del origen de la vida
el ritmo de la mar amar.


