Deambular delirante las ciudades
contra la noche que arrecia
todo residuo de calma y bondad.
La torpeza de sentir y el atisbo de quebrar
cada rincón de mi corazón
contra un recuerdo insostenible
por su enloquecedor valor:
un símbolo de todas las formas
en qué tan rápido fue tarde para amar.
Encima de toda esa locura solo existe
un camino posible, su nombre, perdón.
No importan los callejones, las juergas,
los romances, los cuerpos y las caricias,
importa sí no abandonarse al desconsuelo.
Por estas calles y esos pasajes
no importa saber que la demencia
anclada en el fósil de ese baile
no se haya ido ni se irá jamás.
Por eso lo imposible necesita ser verdad
dejar ir lo que no fue, no es ni será.
Saltar ya no al abismo, sino al vuelo
para ascender al cielo y volver
a la esencia de la luz que me define.
No sin mácula ni exento de pecados
ser al fin un hombre libre, dejar ir
ese recuerdo, soltar, aplacar el frenesí
de la impotencia y volar, al fin,
a otros espacios, otros tiempos,
otras personas, donde no sea la cerencia
la que defina el camino, sino el amor,
un amor verdadero, un último amor real.

Jakub Schikaneder – Old Prague Nocturne art form x.com