En las profundidades ondulares
de nuestra agua sagrada
los cuerpos despiertan a su realización.
Ápices de dolores y desilusiones
circundan el torrente cuando nuestra memoria
descompone los instantes que se han ido.
Marchar a las lindes del silencio
después del ruido es entretejer
años que no significaron algo menos
que vivencias turbulentas y pasajes de circunstancias.
¿Qué es la belleza y la apariencia
cuando dentro algo parece latir
mucho más fuerte que el escondite de la ternura?
Cuando al final en la noche, antes de ir a dormir,
hay un leve rumor interior de calma y paz
eso que nos irrita y destruye desaparece.
Porque en la explosión frustrante
de no ser lo que quisimos y solo ser
un trozo más de universo
podemos comprender que cuando
nuestro significado es nada, es nadie,
podemos finalmente volvernos personas.

Art by Cristina Rosa from X.com