El hambre de amar
me regaló el tesoro
de su presencia.
Pero se fue.
Volé al amarla
y vuelo hoy adolorido.
Pero no siento rencor
sino gratitud,
por todo lo compartido.
Por eso esta costa
para volar este dolor
es necesaria
para sanar y curar
lo que no puedo entregar más:
mi voluntad de amarla.,
Y vuelo, vuela mi fantasía
no ya de tenerla otra vez
sino de atravesar
eta pena para alcanzar
un nuevo tesoro
el de agradecer su vida y su tiempo
a mi lado, para alcanzar otros sitios,
experiencias y horizontes,
que m permitan atesorar
todo lo compartido.
Porque nunca antes había sido
el hombre que ella me hizo ser
ni nadie podrá tener jamás
este amor que le tengo.
Por eso volar este dolor
desde la costa de la vida
será poner en un sitio propio,
ni pedestal ni sótano,
el amor que nadie más tendrá de mí,
el que le di y le conservo, como una joya
para mi vida, la joya de ser un hombre
con toda la cabalidad que me fue posible.

Laetitia Freling Photographie from X.com