Marc Chagall, Happiness.

Cuando lo nuestro se volvió de nadie
oré por ti y di gracias por tu vida.
Un silencio poderoso y quebrantador
inundó mi otoño antes del invierno.
Sin castigar ni maldecir, agradecí tu vida.
El sol sigue en el cielo, pero ya no eres tú.
El maíz crece en la tierra, pero ya no eres tú.
Los jitomates brotan, pero ya no son tú.
Jamás antes pude crear un cosmos
como el que creé contigo, nada ni nadie
había logrado permitirme ser poeta realmente,
es decir, crear en alguien, por alguien,
un cosmos imperfecto de armonía infinita.
Nuestro camino juntos se bifurcó
pero este inmenso y estruendoso amor
sigue conmigo, esto que hoy ya no es nuestro
sigue aquí, como el tesoro más grande de mi vida,
como la prueba de mi existencia, como testimonio
de esperanza, vida, luz y amor. Incluso las luces
que siempre despertaste en mí siguen conmigo.
Cuando lo nuestro se volvió de nadie
mujer incomparable, oré por ti y agradecí tu vida.

Gustav Klimt, Los amantes.