No pude comprender a todo el mundo,
este gentío de placeres y reacciones.
En cambio los libros fueron mis amigos,
porque mis únicos amigos pueden ser los árboles.
No pude entender a las masas,
ni sus impulsos ni sus actos,
en cambio los libros fueron almas
gemelas para mis días enturbiados por horizontes
de amaneceres y mujeres hermosas.
Al final siempre llegaba a casa
a leer para poder entender qué es escribir,
como el cocinero que afila su cuchillo
y sabe para qué sirve el aceite de oliva.
Como un mero mortal y una mera ficha
en este universo humano plagado de perversiones
yo me extravié en las vidas y los silencios
de las lecciones que fueron cada libro que leí.
Al toque de queda que es infinito
cuando la locura y el desconsuelo
dejaron de ser rabia y renegar,
cuando la rebeldía no alcanzó,
cuando no fue posible ser un mal salvaje,
entonces los libros me escucharon,
me acompañaron, me guiaron, me dijeron:
silencio, mi joven aprendiz,
silencio porque afuera del mundo de la muerte,
la destrucción y la guerra circundan a cada paso.
Supe así que leer era mi camino,
aunque no tuviera nada más que decir,
salvo gritar al mundo que el amor
es lo único que puede curar el alma
con la fuerza del perdón y la bondad.

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Romulaizer Pardo Art ID webdigital 2.0 creativa de Rómulo Pardo Urías
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Arte y cultura de un ciudadano mexicano global 2.0

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