Aun en la derrota
no tengo nada que perdonarles
tengo todo que aprender.
El mundo y las personas
son misteriosas
la vida no es un destino
sino un camino
que recorrer. Aun vencido
crezco y construyo
lo indecible: no perder la fe.
La sociedad no perdona
en cambio las transgresiones
pero al final no es la apariencia
lo importante sino la verdad,
le duela y le pese a quien sea.
Por cada caída, levantarse,
por cada tropiezo, levantarse,
por cada rechazo y negativa,
la afirmación divina
de que algún día alcanzaré
el lugar donde pueda pertenecer.


