¿Cuándo y por qué decidiste seguir el camino del arte?
Me gustaba ir a galerías y mirar las pinturas, podía perderme admirando cada detalle. Mientras estudiaba la licenciatura (psicología), quise aprender a pintar. Comencé con cursos de dibujo y pintura los sábados. Me gradué, trabaje, pero interrumpí mi profesión cuando me converti en mamá. Para mí fue muy importante dedicar el tiempo a esta nueva etapa. Quedarme en casa al cuidado de mi bebé hizo que comenzará a explorar aún más la pintura, y ya no pare.
¿Cómo fue el proceso para conquistar y definir tu estilo?
Aún me siento en el proceso, como esos pintores que tuvieron sus etapas de retratos, paisajes, abstractos, etc. Tuve momentos de exigencia, hasta que comprendí, flui y acepte, que hacer arte es: “mostrar un poco de ti en cada etapa de tu vida”. Así que tuve la etapa de: pintar la maternidad, pintar con azules, pintar el empoderamiento. Ahora me detengo un poco en la figura humana (regularmente mujer), en las expresiones y los elementos que la acompañan.




¿Quiénes fueron los autores de tu base de inspiración para desarrollar tu técnica?
En un principio ame a Dalí, lo surreal me atrapaba. Con el tiempo fui conectando con la técnica impresionista de Renoir y Van Gogh.
¿Cuándo y dónde fue tu primera exposición?
Mi primera exposición fue en un evento de día de muertos, con un amigo, en Casa Santana.
¿Qué camino piensas que seguirá el arte en los próximos 5 años?
El arte es la expresión de lo que se vive. Pienso que seguirá el deseo de plasmar una emoción, un momento, un gusto, una protesta, etc. Y aunque la opción digital pueda ser elegible para determinados momentos y quiera acercarse al proceso, jamás será comparable con la sensación de sombrear, borrar, difuminar, manchar, mezclar, hacer texturas, ensuciarte, que dibujar con un lápiz óptico e imprimir el resultado, si es que lo deseas en físico.



