No te perdonará
tus aciertos ni tus errores
no será indulgente
no te ofrecerá
segundas oportunidades.
Será inclemente
duro, despiadado e incongruente.
Será demoledor
de tus esperanzas
tu paciencia
tu cordura.
Será estruendoso
un bullicio innecesario
hasta que te pierdas en él.
Será al fin
donde puedas sembrar tu tumba
si llegas a merecerla.
Será también
en cambio
el sitio donde encuentres
la sonrisa perfecta
el beso tierno
el cuidado maternal
el espacio para sembrar.
Sin perdón ni olvido
será lo único que te quede
para al final guardar silencio
recibir una patada en el culo
y emprender otro camino.
El fracaso enseña el éxito
y el gran mundo se alimenta
de uno y de otro.
No importan ninguno de los dos
sino el cambio y la transformación
que encuentres cada vez que decidas
volver a emprender la marcha.
Sueño y realidad
son una misma cosa
latiendo y fortaleciendo
lo inimaginable: vivir.


