Es justa la paga por mis acciones
pero más justa lo es por mis omisiones,
justo es el dolor por mis pecados
como las ausencias todas
que me rondan y definen.
A los honores, amores y preceptos
recibidos otrora en el camino
por los imperios del sol,
es justo el vacío, justo el quebranto,
es justo este escarnio
que me expulsa todo el tiempo,
cada instante de momentos
susurrantes a la mazmorra
de los sin nombre. Justa la incomprensión
justa la tibieza lánguida
de mi sangre infértil
de mi semen muerto
de mi alma turbia y anciana
de quince mil años
deshonrada siempre
burlada siempre
traicionada siempre.
Es justo mi pago
por asesinar las esperanzas
las atenciones
los cuidados
las grietas del amor
que habrían de ser cicatrices
no estas heridas abiertas
siempre
vez tras vez
con la fortaleza de los resentimientos
de todos los odios de todos los tiempos.
No alcanzó mi cuerpo ni mi voz
no alcanzó mi mirada y mi aliento
no alcanzaron mi sentidos y entendimiento
para evitar el sufrir más hondo
ni cambiar en bondad la faz de la humanidad.
No me arrepiento
de haberlo tenido todo
sin valuarlo importante
me arrepiento de no darme
el bien que otros para mí quisieron.
La purga por luz
es anterior a la creación
es anterior a la muerte
es anterior al fuego
es anterior al dolor
es anterior al hundimiento
porque es en sí
la transparencia del bien
insoportable a cada paso
con cada aliento
en cada mirada.
Es la transparencia de Dios
que me habla, me dice
no fuiste mi hijo ni lo serás,
no eres mi sangre mi espíritu,
no eres bienvenido por nunca siempre jamás
donde yo habite. dónde mis hijos vivan.
Cargo así, dentro mío, el cuerpo de Jesucristo,
en mí no resucitado,
no esperanza ni fe,
carga y penitencia,
para encontrar un sitio,
un remanso, donde depositarlo
para que descanse en paz,
por los siglos de los siglos,
hace más de 2000 años.
Es justa la paga por mis actos,
justo el rencor y el odio
que me signan, es justo el olvido
al que me atan los hombres, las mujeres,
los niños, justo es ser borrado,
de la faz de este siglo,
porque la justicia no es para el justo,
para el pecador se levanta,
porque no supe querer las flores,
no supe entonar canciones,
no supe dar a quienes necesitaban,
no supe encender la hoguera
para una familia, no pude ni supe
defenderme, defender mi casa,
ni sangre, ni estirpe, no supe
vivir bajo las reglas de Dios.
Por su divina natura, me conocí,
por la cultura de sus hijas e hijos
conocí mi condena.
Si un día me convierto en alguien,
si dejo de ser un nadie, un nada, un ninguno,
si vuelvo a existir alguna vez,
solo será para purgarme por la luz.


